Primero fueron las restricciones por la pandemia de Covid-19, después vino el alza del dólar y la prohibición de vender pasajes en cuotas y así miles de argentinos se quedaron sin vacacionar en el exterior favoreciendo a los destinos nacionales. A sólo veinticinco kilómetros de Mar del Plata, el balneario bonaerense de Chapadmalal se convirtió en una playa top de nuestro verano congregando a turistas de nivel socio-económico ABC1 atraídos por la combinación de tranquilidad con naturaleza agreste para disfrutar en familia.

Especializada en la industria global de los viajes, la revista australiana Lonely Planet eligió a la ecuatoriana Isla Galápagos como el mejor destino turístico sudamericano porque este archipiélago sobresale por su biodiversidad y su belleza natural que atrae visitantes de los cinco continentes. 

El voto popular la coronó como la ciudad número uno del viejo continente. Gracias a captar más de medio millón de sufragios de viajeros procedentes de 182 países, la capital de Eslovenia, Liubliana, fue elegida como el mejor destino turístico de Europa gracias a su oferta cultural y artística sumado a los espacios verdes y estilo arquitectónico.

El cuidado del medioambiente es uno de los pilares de la industria de los viajes. Del otro lado de la Cordillera de los Andes, el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales se convirtió en la primera área natural de Chile que habilitó una pasarela de sesenta metros de largo que fue íntegramente construida con ocho toneladas de plástico y envases tetra pack reciclados.

A veinticinco kilómetros de la ciudad de San Miguel de Tucumán, el cerro San Javier es uno de los principales destinos argentinos para disfrutar del turismo deportivo practicando ciclismo de montaña, parapente, cabalgata, golf y trekking gracias a sus senderos rodeados de aves y vegetales con circuitos aptos para todas las edades y niveles de entrenamiento físico.


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